DERECHO A LA EDUCACION………. DE CALIDAD

La educación es uno de los componentes de aparato ideológico de un Estado, por tanto contribuye a la formación de los valores, las ideas y los pensamientos de las personas, contribuye a estructurar una sociedad y gracias a la educación se la puede transformar. Si se quiere que la sociedad sea justa, la educación debe ser justa, si se quiere que la sociedad sea democrática, se debe dotar de una educación democrática. Nelson Mandela nos dice: “La educación es el arma más poderosa para transformar el mundo” y es profundamente cierto.

DERECHO A LA EDUCACION………. DE CALIDAD

Mario Quintanilla Arandia
Director del IIPS

La educación es uno de los componentes de aparato ideológico de un Estado, por tanto contribuye a la formación de los valores, las ideas y los pensamientos de las personas, contribuye a estructurar una sociedad y gracias a la educación se la puede transformar. Si se quiere que la sociedad sea justa, la educación debe ser justa, si se quiere que la sociedad sea democrática, se debe dotar de una educación democrática. Nelson Mandela nos dice: “La educación es el arma más poderosa para transformar el mundo” y es profundamente cierto.
No debemos confundir a la educación con la instrucción, con la transmisión de conocimientos o con la acumulación de datos e información, lo que gracias al avance de la tecnología se puede hacer cada vez más rápido y tener acceso a la información más actualizada. El hecho de recoger, acumular y reproducir información no es educación en el sentido estricto, forma parte del “saber” pero no es esencialmente educación y lamentablemente los Estados y los gobiernos ponen un esfuerzo considerable en este hecho principalmente.
La educación es uno de los derechos más publicitados, se enseña a todos que tienen derecho a la educación, pero además de lo declarativo, no está muy claro lo que eso significa. Para que el derecho a la educación se cumpla, esté vigente y se respete, es necesario que el Estado cumpla con su obligación constitucional de proporcionar las condiciones materiales suficientes y adecuadas, condiciones objetivas que se traducen en suficiente infraestructura, material educativo adecuado, acceso irrestricto al servicio, ítems docentes en la cantidad requerida, medios de transporte que permitan la llegada de los y las estudiantes a sus aulas, etc.
Además de las condiciones objetivas anotadas, es necesario que el Estado proporcione condiciones subjetivas como ser: ambiente democrático, equitativo, incluyente, libre de toda forma de violencia, un modelo educativo adecuado a la realidad y a la necesidad de los y las estudiantes. Es decir que debemos contar con todas las condiciones que permitan una educación de Calidad, así, con mayúscula para que se note la importancia de este componente en la educación.
Pero no es así, los déficits educativos son muchos tanto en lo objetivo cuanto en lo subjetivo. Sería muy larga la lista de los déficits objetivos: no hay suficiente infraestructura, no se tiene la cantidad requerida de maestros que cubra la necesidad de la población, las condiciones del mobiliario es definitivamente desastrosa, el equipamiento es pobre y los esfuerzos que se hicieron con la dotación de computadoras derivó en más problemas que soluciones. Por ello no es necesario seguir con esta lista de las deficiencias.
En cuanto al modelo educativo también encontramos muchos déficits ya que la propuesta de una educación “socio- comunitaria – productiva” ha quedado también en la declaración. No está claro en que consiste el modelo, cuál es su verdadera esencia pedagógica y los cambios operados hasta hoy se han dirigido principalmente a lo administrativo.
Un factor que viene a ser “asignatura pendiente” para el gobierno en tanto administrador del Estado, es desarrollar efectivamente la “educación técnica”, que dentro del modelo sería el componente productivo. En realidad no se tienen indicadores claros que nos señalen el avance en cuanto a la educación técnica. No es suficiente disponer de internet en el aula o usar la computadora para decir que se tiene una “educación tecnológica”, es necesario que la educación técnica sea el motor de impulso al aparato productivo del Estado y no se la confunda con la “capacitación laboral”. Desde luego que eso requiere mucho más que la declaración explícita en una ley, reglamento o disposición administrativa. Requiere inversión, infraestructura y de un magisterio comprometido con este proceso.
Desde la promulgación de la ley educativa en 2010, no se dispone de ninguno de esos requerimientos y como van las cosas, no los dispondremos tampoco durante la gestión educativa 2016 que ya empieza con las ya conocidas filas de padres y madres de familia que buscan un cupo para sus hijos, seguramente los siguientes meses tendremos noticias de la asignación presupuestaria para educación, en la cual más del 95% se destina a los insuficientes sueldos de los maestros quedando muy poco para la inversión, equipamiento y verdadera transformación educativa.
Acudiendo a la sabiduría popular podemos decir que “son más los ruidos que las nueces”, los cambios no se han dado y la educación sigue sin tener la importancia estratégica para el Estado (que somos todos) y está lejos de dar cumplimiento al derecho a la educación.
Vivimos en una sociedad donde la educación todavía es un privilegio que no llega a todos y más allá de la propaganda, es necesario no solo reflexionar en torno a esto sino actuar de manera conjunta para hacer que el derecho a la educación sea una realidad. Es necesario que las organizaciones de la sociedad civil tomen el debate de la calidad de la educación, analicen las alternativas para que se supere el estado de déficit que se tiene ahora y que hagamos conocer nuestra palabra objetiva y crítica, sin que ello signifique que “son manifestaciones de la oposición”, “de derecha” o de “posiciones neoliberales”.
Negar el debate acudiendo a estas categorizaciones es una forma muy simple de eludir el análisis, la evaluación del estado de situación desde la aplicación de la ley 070 (LASEP) y priva del aporte de las organizaciones para dotar a Bolivia de un verdadero modelo educativo y a los niños y jóvenes les priva del derecho a una educación de calidad.
La educación es una dimensión de la sociedad, es una responsabilidad colectiva y por ello es necesario aunar esfuerzos para mejorar la educación sustancialmente en todas sus dimensiones y superar esa visión que la limita al quehacer de los docentes en sus aulas. La educación es mucho más que eso y es necesario intervenir en ella.
La Paz, enero 2016.