La Paz, 06 de Septiembre de 2010
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30 años después, se repiten las humillaciones
Martes, 13 de Julio de 2010

Jueves, 17 de julio de 1980 al mediodía. La tensión fue creciendo desde las primeras horas cuando se anunció el alzamiento de la guarnición de Trinidad....

Carlos Soria Galvarro T.

Jueves, 17 de julio de 1980 al mediodía. La tensión fue creciendo desde las primeras horas cuando se anunció el alzamiento de la guarnición de Trinidad. Algunos dirigentes de la COB a media mañana todavía creían que era un hecho aislado, llamaron por teléfono a la COD de Santa Cruz y respondió una voz militar cargada de improperios. En realidad, era el plan golpista elaborado en pizarrón de la Escuela de Estado Mayor de Cochabamba, denunciado por el general (r) Alfredo Ovando en una reunión de la cúpula de la UDP.

El Consejo Nacional de Defensa de la Democracia, surgido como respuesta al asesinato de Luis Espinal en marzo, en última instancia sólo podía hacer una simple declaración, era incapaz de hacer cualquier otra cosa. La idea inicial de llamar a la huelga general indefinida y bloqueo de caminos “en aquellos lugares” donde hubiera actividad golpista, fue sustituida por la declaratoria de ambas medidas “en todo el país”… Lechín leyó para los periodistas el documento en ese sentido.

Se deliberaba a toda prisa sobre los siguientes pasos a tomar, momento en que llegó Canal 7 pidiendo que se repita la lectura del documento. Simón Reyes comenzó a hacerlo cuando sonaron los primeros tiros, volaron los cristales y se inició el despelote generalizado. Era la Operación “Avispón”, como la describió un amanuense de los golpistas…

Gualberto Vega Yapura fue asesinado en el patio del edificio, ametrallaron a Carlos Flores Bedregal y a Marcelo Quiroga Santa Cruz en las gradas cuando salíamos manos en alto hacia la calle. Analizando unas terribles fotografías que aparecieron años después los forenses establecieron la posibilidad de que Marcelo no hubiera muerto allí y pudo haber sido torturado casi moribundo. A esos extremos de sadismo llegaron los defensores y continuadores de la obra represiva de Banzer.

Después vinieron las ambulancias, el Estado Mayor de Miraflores, la marcha hacia las caballerizas sin que sea permitido mirarles la cara (¡vista al mar…carajo!), los torturadores argentinos, los interrogatorios, el confinamiento en Puerto Cavinas y la expulsión a México. Todo esto ya fue relatado por mí varias veces (“¡Vista al mar…!” tiene ya cuatro ediciones, ha sido traducido a otros idiomas e incluso llevado a la escena teatral).

¿Tiene sentido rememorar de nuevo estos hechos dolorosos? Lamentablemente, si.

Siguen sin ser hallados los desaparecidos. Los archivos continúan cerrados bajo siete llaves. Y las víctimas son sometidas a humillaciones aberrantes; en efecto, hace más de seis años se emitió una ley que debía dar un resarcimiento económico a las víctimas de la violencia política de gobiernos inconstitucionales y supuestamente rendir homenaje a quienes lucharon por la democracia. Después de años de idas y venidas, decretos van y decretos vienen, exigencias cada vez más absurdas de “certificación”, una comisión del Ministerio de Justicia se ha dado a la tarea de rechazar más del 90% de los expedientes porque supuestamente “no califican”. Jóvenes profesionales, la mayoría abogados y abogadas que no conocieron los rigores de las dictaduras porque eran párvulos o no habían nacido todavía, cumplen la misión deshonrosa de “descalificar” con pretextos baladíes a cientos de personas, poniendo en duda cuanto testimonio es presentado. Ni se percatan que así humillan a mucha gente, desconociendo el mandato constitucional que nos da a todos derecho al “…honor, propia imagen y dignidad”.

¿Por qué proceden así? ¿Por ignorancia supina? ¿Por pura estupidez o ineficiencia burocrática? ¿O es que alguna instancia del gobierno les ha ordenado proceder de esa manera? Si esto último fuera cierto, como muchos piensan, sería mejor que digan de una buena vez que no hay plata para tal resarcimiento, y punto.


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