La Paz, 06 de Septiembre de 2010
Buscar Buscar
Enviar Correo
Mapa del Sitio
Imprimir
  PrincipalPrincipal » Editorial » Ojo que la derecha no duerme
Ojo que la derecha no duerme
Domingo, 20 de Junio de 2010

La última representante de la Defensoría del Pueblo en Chuquisaca se despedía del cargo hace algunas semanas dejando en el aire un mensaje que había advertido insistentemente en varios escenarios, como es el hecho de que los grupos de choque racistas, que sirvieron a una élite que “lo controla todo” en la capital del Estado Plurinacional, se mantenían intactos y estaban “comenzando a reactivarse”, envalentonados, sin duda por los resultados electorales con los que —uno de sus progenitores— el ahora suspendido alcalde Jaime Barrón había logrado en las últimas elecciones municipales. “Es la voluntad popular”, señalaron los voceros de esta corriente ultraconservadora que desafortunadamente ha logrado manipular a importantes sectores urbanos sucrenses y que ahora son utilizadas dizque para “defender el voto popular”.

CAMBIO

La última representante de la Defensoría del Pueblo en Chuquisaca se despedía del cargo hace algunas semanas dejando en el aire un mensaje que había advertido insistentemente en varios escenarios, como es el hecho de que los grupos de choque racistas, que sirvieron a una élite que “lo controla todo” en la capital del Estado Plurinacional, se mantenían intactos y estaban “comenzando a reactivarse”, envalentonados, sin duda por los resultados electorales con los que —uno de sus progenitores— el ahora suspendido alcalde Jaime Barrón había logrado en las últimas elecciones municipales. “Es la voluntad popular”, señalaron los voceros de esta corriente ultraconservadora que desafortunadamente ha logrado manipular a importantes sectores urbanos sucrenses y que ahora son utilizadas dizque para “defender el voto popular”.

Voces disonantes como las de la ex representante de la Defensoría del Pueblo o de los sectores populares y campesinos contestatarios y rebeldes no tienen cabida plena y tienen que encarar duras batallas para acabar la red racista e intolerante que, está probado, se acostumbró a vivir en la impunidad y todavía campea a sus anchas.

Vale recordar que Jaime Barrón lideró —junto a Savina Cuéllar, Aidée Nava, Fidel Herrera, el ex senador adenista Fernando ‘Látigo’ Rodríguez, entre otros ricachones que nunca hicieron nada por la capital— las acciones más perversas que se hayan conocido en la historia política de Bolivia. No sólo que este grupo servil a los intereses de las élites cruceñas separatistas emprendieron con todo contra la Asamblea Constituyente, sino que desarrollaron una verdadera estrategia para focalizar el odio de grupos delictivos, que financiaron, hacia lo indígena y campesino, que como nunca antes y gracias a la Asamblea Constituyente prácticamente se habían apoderado de la capital. Barrón y sus compinches tienen cuentas pendientes con la justicia y ésta, aunque tarde, deberá sentar en el banquillo a quienes propiciaron una de las más grandes ofensas a la democracia y a los derechos humanos aquel repugnante 24 de mayo de 2008.

Hoy los grupos violentos y racistas vuelven a las portadas de los principales periódicos y, como ayer —sus propiciadores— se muestran como los paladines de la democracia y del “estado de derecho”. Son esos mismos grupos, ahora con sus representantes incrustados en el poder municipal, los que han decidido romper la tranquilidad que Sucre había recuperado con tanto sacrificio, para preservar privilegios y asegurar la impunidad de las viejas roscas.

Lo que pasa hoy en Sucre muestra con claridad que los sectores reaccionarios, la derecha conservadora, los grupos separatistas, es decir, la conspiración —interna y externa— contra el proceso que lidera el presidente Evo Morales Ayma no está derrotada, ni mucho menos. Las acciones que desplegaron el viernes los grupos de choque del racismo así lo muestran. Su reactivación es sólo un decir, pues todo hace ver que mantienen una organización delictiva preparada para actuar en situaciones de violencia.

El enfrentamiento, la reducción y golpiza a policías, por parte de ‘universitarios’, es apenas un indicio que se debe tomar en cuenta. Estos grupos demostraron gran habilidad para emprender emboscadas a blancos específicos y desatar golpizas indiscriminadas. Ya hicieron gala de aquel adiestramiento no sólo contra constituyentes, sino contra indefensos indígenas chuquisaqueños en la mismísima plaza 25 de Mayo. Las bandas de Barrón y la élite racista están intactas y sólo esperan el tumulto y el caos para entrar en acción, típico método de la provocación fascista.

Cierto que ha pasado una de las peores crisis que vivió Bolivia en lo que fue la primera gestión del presidente Morales, como aquel intento de golpe cívico-prefectural de septiembre de 2008. Cierto también que la banda secesionista de Rózsa Flores fue desarticulada, a Dios gracias, como que varios de sus cómplices han sido y son descubiertos, aunque muchos de los implicados —directa e indirectamente— insisten en afirmar que la historia del separatismo no fue más que “un invento” para afectar la autonomía de ciertas regiones, particularmente de la tristemente célebre ‘media luna’. La derecha no tiene escrúpulos.

La reacción, es decir, la contrarrevolución parece estar más viva que nunca y aquello debe merecer especial atención no sólo de quienes lideran el proceso, sino de todos quien son parte de él, es decir, el pueblo boliviano, que es autor y dueño de esta Revolución Democrática y Cultural que —no hay duda— aún deberá enfrentar duras batallas.

Los movimientos sociales deben estar alertas y movilizados. El debate de los temas estratégicos del proceso de cambio y la necesidad de profundizar y desarrollar en todos los niveles el mandato de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional deben ser la guía para renovar la organización y la acción revolucionaria del pueblo. Al calor de lo que ocurre en Sucre, hecho que debe ser encarado por la vía de la legalidad que, entre otras cosas, debe obligar al destituido alcalde Barrón a hacer sus descargos ante la ley por los delitos de los que se le acusa, la derecha y sus voceros pretenden rearticular un discurso opositor a Evo Morales y capitalizar cualquier escenario de conflicto para desarrollar su estrategia de ataque al proceso de cambio.

El rechazo a todas las formas de violencia que pretende instalar nuevamente la derecha es vital para mantener el rumbo de la construcción de la nueva institucionalidad que exige el Estado Plurinacional.


Capítulo Boliviano de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo
Av. Ecuador No. 2612 esquina Pedro Salazar, Piso 2, Sopocachi • capbol@derechoshumanosbolivia.org • www.derechoshumanosbolivia.org
Telf. 591-2-411985 • Fax.591-2-411985 • Casilla Postal 10278 • La Paz - Bolivia